jueves, 26 de abril de 2018

Desgracia.

Detengan las transacciones, escondan su andar
ahí viene, ahí viene el desgraciado.
No pueden soportarlo, no pueden verlo a la cara
Pobrecillo, que lástima da.
Por favor, que ya deje de respirar.

Así habla la gente del hijo de Alaksmí.
Pero qué puede hacer él,
qué puede hacer él.
Solo ha actuado tontamente durante su vida
el pobre, el pobre desgraciado.

Detengan a las lágrimas, corran los niños
el mal se acerca, viene por ustedes.
No pueden soportarlo, no pueden verlo a la cara
es un dios desterrado, un dios odiado
Pobrecillo, que lástima da.
Por favor, que ya deje de respirar.

No puede hacer algo más.
No quiere hacer algo más.
Por eso lástima da.
El hijo rechazado de Alaksmí.

Detengan los embarazos, escondan sus tesoros.
El mal se acerca, la desgracia, la desgracia.
Es lo único que él posee.
Soledad, angustia, reparte sus males,
males que no puede detener.
Pobrecillo, que lástima da.
Por favor, que ya deje de respirar.

El sueña con una mano amiga,
una que detenga su dolor.
Todos corren cuando lo ven llegar.
Cuando al vendedor de males ven entrar.

Detengan sus sollozos, corran a sus brazos.
El mal se acerca, no tiene a dónde ir,
el solo necesita algo de bondad.
Una sonrisa, un saludo alegre que le haga olvidar,
Nadie quiere soportarlo, nadie puede soportarlo.
Pobrecillo, que lástima da.

Por favor, detengan su sufrimiento ya.