Detengan las
transacciones, escondan su andar
ahí viene, ahí
viene el desgraciado.
No pueden
soportarlo, no pueden verlo a la cara
Pobrecillo, que
lástima da.
Por favor, que ya
deje de respirar.
Así habla la gente
del hijo de Alaksmí.
Pero qué puede
hacer él,
qué puede hacer él.
Solo ha actuado
tontamente durante su vida
el pobre, el pobre
desgraciado.
Detengan a las
lágrimas, corran los niños
el mal se acerca,
viene por ustedes.
No pueden
soportarlo, no pueden verlo a la cara
es un dios
desterrado, un dios odiado
Pobrecillo, que
lástima da.
Por favor, que ya
deje de respirar.
No puede hacer algo
más.
No quiere hacer algo
más.
Por eso lástima da.
El hijo rechazado de
Alaksmí.
Detengan los
embarazos, escondan sus tesoros.
El mal se acerca, la
desgracia, la desgracia.
Es lo único que él
posee.
Soledad, angustia,
reparte sus males,
males que no puede
detener.
Pobrecillo, que
lástima da.
Por favor, que ya
deje de respirar.
El sueña con una
mano amiga,
una que detenga su
dolor.
Todos corren cuando
lo ven llegar.
Cuando al vendedor
de males ven entrar.
Detengan sus
sollozos, corran a sus brazos.
El mal se acerca, no
tiene a dónde ir,
el solo necesita
algo de bondad.
Una sonrisa, un
saludo alegre que le haga olvidar,
Nadie quiere
soportarlo, nadie puede soportarlo.
Pobrecillo, que
lástima da.
Por favor, detengan
su sufrimiento ya.