-Anoche le vi…
-¿A quién?
-Hay una persona…que me visita cada noche desde un pleito
que tuvieron mis padres y se sienta a hablar conmigo, a veces me abraza; otras
solo me mira, pero siempre me dice lo que quiero escuchar. Hace que me olvide
del mundo real y me sumerge en el rincón mas apacible de mi imaginación, dónde
solo tengo que preocuparme de no reír muy fuerte, para no salir de ahí.
-Suena como un grandioso amigo ¿Cuál es su nombre?
-No lo sé, nunca se lo he preguntado…No, él me lo diría aun
así. Creo que solo, no quiero saberlo.
-¿Porqué?
-Si él dejara de venir, iría a buscarlo…pero sin saber su
nombre sé que no tendría el valor de ir por él…de todas maneras no sabría qué
nombre gritar con desespero –sonrió
-No lo entiendo… ¿tienes a una buena persona siendo tu amigo
y no sabes su nombre? Vaya egoísta.
-Eso mismo me dijo él; que soy un egoísta
-¿Ves? Quiere que se lo preguntes, deberías mostrar más
interés en tu amigo, algo de educación.
-Él dijo: ‘Deja de hacer lo que dicen los demás que está bien,
es un acto de egoísmo hacia ti mismo si tú crees lo contrario’…-
-…-
-Dijo: ‘Ayuda a los demás, si eso quieres. Cambia el rumbo
de tu vida, o quédate dónde estás. Pero nunca escuches los deseos de otros y
los hagas propios, eso solo te llevará a culparlos por tus errores’. Pero en
ese momento estaba decaído y no lo escuchaba del todo, él me tendió sus brazos
con una mirada amable y añadió; ‘Quiero abrazarte, y tu deseas ser abrazado ¿no
es eso maravilloso? Cuando nuestros deseos son uno mismo, hasta un simple
abrazo puede ser aun más reconfortante’
-Realmente suena como alguien sabio
-Lo es, no sé su edad tampoco pero por como habla, ¡podría
jurar que tiene el doble de la mía!
-¿No has intentado calcular su edad por cómo se ve?
-Siempre viene en medio de la noche, en plena oscuridad, a
duras penas con la escasa luz de luna pocas veces he visto realmente sus ojos;
son oscuros de un tono café, su cabello es castaño claro con un corte juvenil,
con una naricilla respingada, si no fuera por la luz platina que me deja verlo,
sería prácticamente invisible, pero puedo asegurarte que no tiene arruga
alguna. Su voz es cálida, segura y algo profunda, es bastante gentil… cuando no
está pienso en ella, es como si siempre resonara en mi cabeza.
-Por como lo describes bien puede ser tu hermano menor, ya
que tú tienes una voz realmente grave
-Ahaha que más desearía, pero teniendo a alguien como él ya
es suficiente ganancia.
-Me gustaría conocerlo. ¿Crees que se molestaría si me lo
presentaras?
-No lo sé, pero no lo creo.
-Entonces está decidido, ¡iré esta noche a tu casa!
-Bien, te esperaré.
Entrada la noche fui a su casa, saludé cordialmente a sus
padres y emprendimos huida al ático, dónde dijo que lo había conocido y era
dónde se encontraban. Al pasar de las horas matamos el tiempo con diversos
juegos, pero el invitado especial no aparecía, ya iban a dar las tres de la
mañana y mi compañero se estaba asustado, haciéndose preguntas como ‘¿y si se
molestó?’ o ‘¿y si ya no lo vuelvo a ver?’ eran las que mas salían de su boca,
siempre fue muy inseguro y como toda persona, solían culpar a los demás de sus
desgracias, pero después de aquellas conversaciones con esa persona se había
vuelto más honesto consigo mismo, centrado y a veces paciente, aunque ahora no
lo demostrara.
Me disculpé con él, tenía que ir al sanitario, además ya
eran las cuatro y había perdido toda esperanza de conocer a “él”, no me sentía
del todo a gusto dejándolo solo mientras estuviera tan preocupado, pero tampoco
quería arruinar mi vejiga.
Al regresar me llevé el susto de mi vida, había escuchado
sobre eso, pero jamás lo había visto en persona, solo en películas. Encontré a
mi amigo, con alguien más, o por lo menos eso pensé; hasta que mis ojos se
acostumbraron a la luz y lo vi parado frente a un espejo hablando con él mismo
en medio de la oscura habitación, pero su voz era diferente, tenía un tono
especial, pero también volvía a la normalidad como si nada, solo alcancé a
escuchar un poco…
-Suelo ser buena persona, ayudo a los demás, pero a ellos
parece no importarle, cuando necesito una mano se excusan o pretenden no
escucharme.
Eso es cierto, a pesar de ser amigos vamos en escuelas
diferentes, las pocas veces que lo he visitado siempre lo veo haciendo de el sirviente de todos, es
demasiado amable aun cuando no recibe siquiera un ‘gracias’.
-No, no- se dijo, noté su gesto más seguro reflejado en el
espejo, daba la impresión de ser alguien más fuerte y maduro, a pesar de ser él
mismo –Si alguien te niega tu ayuda, tu niégale tu atención, no cargues los libros
de alguien fuerte, ayuda al débil con la mitad, no cumplas las
responsabilidades de quien cuyo impedimento es la pereza, actúa bien con tus
semejantes, y aquellos que no aprecien tu ayuda, no son merecedoras de ella.
-Tú siempre sabes que decir, ¿verdad?
-No, solo sé que decirte a ti…
Parecía querer decir algo mas, pero solo se sonrió de una
manera tan pacifica, pretendí no ver nada, cerré la puerta y toqué para avisar
mi llegada. Él vino a abrirme, sonriente, contándome emocionado que lo había visto, pero se había
marchado al escucharme llegar.
Revolví sus cabellos y asentí, si él realmente tiene sus
propias respuestas, dejaré que hable con su amigo un poco mas…cuando esté
listo, seguramente, él le revelará su nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario