miércoles, 4 de diciembre de 2013

Anhedonia

Tan solitario…¿por qué el mundo es solitario? Tan negro y amargo…

Me vestí de la primera máscara, una de seda,
Nadie podía verme, nadie podía reírse.
Estaba seguro y apacible.
Era “Feliz”.
Me vestí de la segunda máscara, una de lodo,
Nadie podría verme, nadie podía herirme.
Me había vuelto parte del ambiente.
Estaba “Tranquilo”
Pronto la tercera llegó, era de metal.
Nadie podría verme, nadie me ensordecía.
No podía hacer nada y con ello estaba bien.
Era “inútil”
Los dolores que vivían dentro no se atrevían a salir,
Por miedo a volverse insoportables, por temor a sentir,
Estaba seguro pero alguien acabó con mi confort.
Éramos tan parecidos, casi como dos gotas de agua,
El temía, yo también
No mentía, yo también.
Él callaba, yo también.
Creí que podríamos ser amigos,
Una relación estrecha y sin llegar más allá.
No como todos ellos que siempre buscaban “más”
Era asqueroso verlos a mis pies,
Solo me repugnaba que sucumbieran a mi tez
Pero lo arruinaste…como todos.
Y cuando te rechacé te negaste a aceptarlo.
Aquella terquedad que admiré se volvió un castigo
Y la insistencia me condujo a una aceptación ciega
Que no era mutua ni había amor
Pero eras feliz y lo considerabas un honor.
Cuando te diste cuenta, me odiaste.
No de la manera clásica,
No como debes odiar a alguien,
Seguiste a mi lado, engañándome
“te superé” me dijiste
Excavando en mí entre reproches
Acabándome en comparaciones
Me dijiste “yo no soy como tú”
Sin saber cuánto me lastimaba
Me reí diciendo “Tú no eres como yo”
Tras una envoltura de máscaras atizadas.
Para que entendiera esa superación de la que hablaste.
Trajiste contigo lo que más temía
Me devolviste mi malicia y crueldad
La enterraste en mi pecho cada vez más y más.
La reflejaste con todo y mentiras,
Deshebraste mi corazón
La fragilidad que ocultaba solo a ti te la mostré
¡¿Y te atreves a decir que no eres yo?!
No te había mentido
Solo una vez en obligación,
Y fue suficiente para que vieras Salir víboras de mi boca
¿Y de la tuya que sale, amigo mío?
¿Llegará el día en que no me recuerdes cuan malévolo soy?
¿Qué no me eches en cara mi solitaria condición?
Mis múltiples mascaras se fundieron
Y contigo las pude arrancar,
Pedazo por pedazo las quité
Al fin me pude liberar.
Tal vez ese fue tu cometido,
Exponerme y dejarme al mundo como aperitivo
Verías la escena de los millares de dientes hundiéndose en mi carne
Y reirías socarronamente disfrutando el cómo me dañen.
Era tu secreto, uno tan oculto…
Tan mordaz y cruel
Que ni tú lo sabes
Y actúas sin piedad ni consciencia de él.
Ahora, con la sonrisa quebrada
Con el rabo entre las patas
Intento tocarte con la mano que envolviste en espinas,
¿Duele?
¡Y es solo un roce!
Yo ya me he acostumbrado al dolor…



nota: La Anhedonia es la incapacidad e sentir placer, la pérdida de interés o satisfacción, en casi todas las actividades. es uno de los síntomas más claro de la depresión y también la esquizofrenia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario